El frágil equilibrio

Nunca sabes en qué momento puede irse todo al traste; cuándo se desatará la tormenta, siempre aparentemente por nada; qué es lo que pasa por su cabeza para que esos ojos, que lo observan todo con una sonrisa bajo la nariz, se llenen de lágrimas con forma de interrogante, que preguntan por qué el mundo se ha puesto de golpe en su contra; qué situación supuestamente inocua resquebrajará el frágil equilibrio que sostiene el día a día de Ares.

A veces un niño entra llorando en una cafetería y tenemos que marcharnos, porque los gritos son como alfileres que se clavan en sus oídos. En ocasiones, un cambio de ruta inesperado se convierte en un problema, como si el nuevo camino nos condujera a un lugar del que no se pudiera regresar jamás. Otras veces desconocemos el porqué, pero Ares pasa de la habitual felicidad a un llanto incontenible…

… Y nada de lo que hacemos podemos dejarlo de hacer, porque el mundo, demasiado complicado a veces para ella, no va a cambiar a su gusto, sino que Ares deberá ir adaptándose poco a poco a él.

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