Personas extraordinarias

peluqueroHace unos días se hizo viral (ahora se dice así) la fotografía de un peluquero galés que se tiraba al suelo para cortarle el pelo a un niño con autismo. No nos sorprendió que sorprendiera, pero no nos sorprendió, porque Carmen, la peluquera de Ares, hace algo muy parecido al contorsionismo cada vez que vamos a la peluquería.

Carmen, como el barbero galés, es de esas personas extraordinarias que te allanan el camino sin tener que hacerlo. De esas personas que te reciben con una sonrisa, aunque tengan que cerrar la peluquería para cortarle el pelo a tu hija. Es de esas personas que se ahorran la habitual mirada inquisitiva, cuando tienes que afrontar una rabieta. De esas personas que te entienden, aunque no puedan; que te escuchan de verdad.

Tenemos a varios barberos galeses o a varias Cármenes que nos hacen la vida agradable: El camarero del Viena, las pasteleras de La Maduixa, Marcelo, de la cafetería de la Plaza del Ayuntamiento, César y Mónica, que nos abren su casa sin importarles si Ares tarda un minuto o media hora en aterrizar…

La vida está llena de personas formidables que no se hacen virales, ni falta que les hace, y que consiguen que algunas situaciones difíciles sean más llevaderas.

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Uncategorized y etiquetada , , , . Guarda el enlace permanente.

3 respuestas a Personas extraordinarias

  1. Miguel Ángel dijo:

    Es curioso. Nosotros también tenemos una historia particular con la peluquera. La primera vez le persiguió por todo el local y le cortó el pelo “al vuelo”. De hecho se cortó la mano. Gente maravillosa, sin duda. en la segunda visita le llevamos una rosa, unos bombones y muchos besos. Al saber de qué iba, fue todo mejor, y la siguiente vez bastante mejor. Se han hecho con él a base de cariño. Sin duda, gente extraordinaria

  2. María dijo:

    Es maravilloso encontrar personas que te ayudan aunque no entiendan realmente lo que ocurre. Yo creo que se ponen en nuestro lugar al ver en nuestra cara la ansiedad ante este tipo de situaciones. Dejas de ir a tantos sitios y de hacer tantas cosas por miedo a la reacción de los demás y sobre todo por miedo a ti mismo, porque yo misma no sé cómo voy a reaccionar si mi hija estalla en una rabieta o se cierra en banda a hacer algo.
    En una ocasión volviendo del cole a casa mi hija decidió que no andaba más, ni recuerdo por qué empezó todo, da igual, porque puede ser por la razón más absurda. Normalmente te hace ir siempre por el mismo sitio y repetir las mismas rutinas al pasar al lado de un árbol, se sienta en un bordillo o te hace quitarle los zapatos porque tiene tierra “imaginaria” dentro, y el camino de vuelta a casa pasa de ser un paseo de 10 minutos a un infierno de 30 minutos o más.
    Aquel día se tiró al suelo y decidimos sentarnos junto a ella en un banco, esperando impotentes mientras se le pasaba lo que fuera que le había molestado. Entonces pasó por la acera una de las personas que se ocupaba de ella en el cole, nos miró y nos sonrió, aquella sonrisa tenía muchísima comprensión y ánimo al mismo tiempo y no sé, de pronto mi ansiedad desapareció y pensé que simplemente debía esperar a que mi hija se tranquilizara, no había prisa por volver a casa, solo teníamos que darle su tiempo para volver a conectar con nosotros.

  3. Daniela dijo:

    Tienes toda la razón….la mujer de la zapatería, por ejemplo, que guarda la alfombra de números sin la cual en la vida podríamos probar a Diego los zapatos nuevos…

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s