La suerte (o la mala suerte)

Educacion InclusivaEl sábado asistimos a una charla sobre Educación Inclusiva. El encuentro lo organizaron un grupo de padres que tienen, como nosotros, niños con necesidades educativas especiales (NEE).

La charla fue muy enriquecedora. Compartir hace que te sientas menos solo. Nos marchamos, pues, con el convencimiento de haber incorporado a varios compañeros nuevos de viaje.

En el coloquio, aprendimos también que a nuestros hijos les asisten todos los derechos, pero que los padres debemos luchar por ellos como si hubiera que conquistarlos de nuevo, ya que la administración y las consejerías de educación se los pasan (los derechos) la mayoría de veces por el arco del triunfo.

Sin embargo, la charla nos sirvió sobre todo para constatar una realidad terrible: Los niños con NEE dependen, a día e hoy, del azar: De la suerte de que te toque un colegio que quiera amoldarse. De la suerte de tener un grupo de profesores dispuesto a hacer más de lo que a veces puede. De la suerte de encontrar un grupo de padres que estén abiertos a aceptar la diversidad en la clase de sus hijos. De la suerte de tener unos padres con la suficiente fuerza como para estrellarse contra una pared tantas veces como sea necesario. Y la suerte te puede sonreír. O darte la espalda.

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4 respuestas a La suerte (o la mala suerte)

  1. Ángeles dijo:

    Pues sí, tienes toda la razón. Hay que tener suerte y no perder la esperanza, llegará el día en que en todos los centros cuenten con aulas y personal cualificado. GRACIAS

  2. menchu dijo:

    Hola!! Yo también estuve en esa jornada. Estuvo muy bien, emocionante y sobre todo, como dices, sirvió para saber que no estamos solos y poder decir abiertamente lo que sentimos, lo que nos indigna y realmente nos condiciona nuestra vida y la de nuestros hijos y no es el autismo sino demasiada gente con un arco del triunfo muy grande. Como dije, por desgracia, nuestros hijos nacen dos veces, la segunda después del diagnóstico, sin los derechos inherentes al ser humano, sólo tienen posibilidades de recibir favores. Hasta que no dejemos de venerar a quienes simplemente cumplen con su obligación y por lo que cobran y empecemos a ser exigentes al 200% eso no cambiará. Me habría gustado conoceros, seguro que nos volveremos a cruzar. Un abrazo

  3. Cuanta razón Román. A ver si nos vemos amigo.

  4. Pingback: Ares habla con pictogramas | En el margen

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