El camino hacia el diagnóstico (I)

Hola,

Los mitos alrededor del Trastorno del Espectro Autista (TEA) son variados. Y erróneos. Uno de ellos relaciona el TEA con la falta de cariño de los padres.

Ares es una niña querida. Ahora y desde el día que decidimos tenerla: Nuestra hija mayor, Norah, había cumplido seis años. Nos habíamos recuperado ya de la agotadora etapa de los biberones, los pañales y las noches en vela y consideramos que era el momento oportuno para buscar el segundo.

El embarazo tuvo la normalidad de los periodos excepcionales. El parto, por cesárea, también. Ares nació con cinco dedos en cada mano y en cada pie y, tras recibir los resultados de la prueba del talón, respiramos: Nada hacía presagiar problemas graves, salvo los exámenes sin apuntes que plantea la educación de un hijo.

MANO ARESAres fue un bebé cómodo: comía bien y dormía mejor; era muy tranquila, lo que nos permitió adaptarnos a la ampliación familiar con facilidad. Y muy seria: se reía poco y cuando te miraba a los ojos (poco también), sus enorme pupilas marrones parecían no tener fondo.

Aunque nunca ha llegado a hablar, comenzó a balbucear cuando tocaba. Decía “mama” y “papa“; saludaba, diciendo algo muy similar a “hola“; empleaba el “más” si tenía más apetito e incluso decía “uno” y levantaba el dedo índice de la mano, si le preguntabas los años que tenía. No disponía de un vocabulario extenso y tampoco lo consolidaba (aunque esto último, creo, lo descubrimos más tarde), pero no nos alarmó.

Sí nos sorprendió que, en ocasiones, no se girara cuando la llamábamos. Parecía permeable a cualquier llamada de atención, como si las palabras la traspasaran sin dejar rastro. Aunque, en realidad, las primeras sospechas estuvieron relacionadas con problemas motrices: tardó demasiado tiempo en sentarse y, aunque gateó con rapidez, le costó mucho empezar a caminar. Cuando por fin lo consiguió, nos marchábamos de vacaciones. Nos fuimos de viaje contentos, porque entendíamos que, caminando, Ares iba a ser más autónoma y nosotros también.

Sin embargo, fue durante el verano, cuando vimos que algo no iba bien…

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2 respuestas a El camino hacia el diagnóstico (I)

  1. Oliver Carlos Lopez García dijo:

    Joder Román! No acabas mas que empezar y ya estoy emocionado. Mucha fuerza!

  2. Eloisa dijo:

    Me emociono mucho , Ares tuvo un día mucha conexión conmigo, estaba para comersela.

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